Los episodios anímicos son intensos. Los sentimientos son fuertes y suceden junto con cambios extremos en el comportamiento y en los niveles de energía.
Las relaciones de pareja son complejas. No solo es cuestión de quererse: mantener un equilibrio entre pasión, intimidad y compromiso, comunicarse adecuadamente y tener una relación que permita que ambos miembros de la pareja crezcan y enriquezcan mutuamente sus vidas implica un gran esfuerzo.